Hemos convertido las redes sociales en un tablón de anuncios

Hablemos de redes sociales. Pero no de las salidas de patabanco de Facebook o de la patata caliente que se lleva comiendo desde las elecciones presidenciales a la Casa Blanca. Lo cierto es que no había escándalo mientras grandes empresas se beneficiaban de la utilización legal de esa big data para influir en las decisiones de los votantes indecisos. Podéis preguntarle por ejemplo al equipo de Cameron que utilizó estos servicios o al de Moragas en las últimas del PP.

Si bien es cierto que Facebook estaba más preocupado en vigilar que las cadenas de enlaces no perjudicaran su negocio. (Ahora, le toca el turno de vigilancia a Twitter. Ya me han llegado quejas). O dicho de otra manera, volcaba sus esfuerzos en evitar la posibilidad de que pudiéramos compartir gratuitamente nuestros post en grupos de contenidos afines, ya que les estaba restando beneficios. Sobre todo, porque a las grandes empresas ya les había dado por montar sus Redes Sociales propias, para sus empleados y cada vez les necesitan menos.

Pero como digo no vengo a hablarte de seguridad en internet. Ese es un tema más propio de los expertos en ciberataques. Vengo hablarte del uso que hacemos nosotros, simples mortales, de esas redes sociales.

Hemos convertido las Redes Sociales en un enorme y gigantesco tablón de anuncios sin ningún interés para el lector

Lo cierto es que hemos convertido las Redes Sociales en un enorme y gigantesco tablón de anuncios sin ningún interés para el lector. (Otras veces en un patio de insultos). Y esto ha desvirtuado el objetivo inicial con el que se crearon. Y… ¿A quién le interesa un tablón de anuncios? ¿Dónde ha quedado la interactuación más allá del insulto radicalizado?¿Dónde andan los contenidos cautivadores?¿Es que hemos perdido capacidad de captar el interés de nuestro lector?

Me  dirás que soy un pesado: “ya está otra vez con los contenidos”,  pero es cierto. Siempre, y digo siempre, lo que verdaderamente funciona sobre todo cuando empiezas a darte a conocer, cuando buscas visibilidad, son los contenidos diferenciadores. Y aquí entran los mismos contenidos que “tu competencia” con un planteamiento distinto o con un dato distinto. No recuerdo un nuevo programa de radio o tv, un nuevo periódico o revista, en el que no se me exigiera eso: contenidos diferenciadores, originalidad.

La competencia por la audiencia orgánica, la no pagada, se va a volver feroz

Si pensabas que la cosa estaba dura… La competencia por la audiencia orgánica, la no pagada, se va a volver feroz. O te diferencias por los contenidos o te vas a quedar perdido en un infinito tablón de anuncios. Ah, y no me sirve como argumento la cantidad de seguidores que tengas o que creas que esos followers son tus lectores fieles. La realidad es bien distinta.

Un ejemplo de ésto. Cada vez que publicas un post en Facebook llega a un 7 o un 10 por ciento de tus seguidores y no siempre a los mismos, con lo cual la fidelización se te va al garete. De hecho hay una opción de segmentación en la promoción pagada de tu fanpage que dice: “personas a la que les gusta tu página” o “personas a la que les gusta tu página y sus amigos”. Son alternativas que utiliza el marketing pagado para fidelizar a sus clientes.

Otro ejemplo. En Twitter tampoco llegas a la totalidad de tus followers. Solo a los que están viendo esta red social en el momento en que publicas. Si ningún seguidor lo retuitea se pierde en el inmenso scroll de Twitter. Si bien es cierto que esta red social tiene otras opciones. Pero esto lo dejamos para otro día. Seguiremos hablando de redes.

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