Un blog para escritores. ¿Por qué? ¿Para qué? Intento contestar en este post a esas preguntas y alguna más. A escritores pero con matices.  Son consejos, píldoras breves, que te ayudarán a conectar con tus lectores. Aviso no obstante que en este post puedo herir tu sensibilidad, ya que utilizo un lenguaje directo, sin paños calientes.  Disculpa si en algún momento mi sinceridad parece brutal pero es que además debo ser breve. Aún así vas a necesitar algo de tiempo para leerlo. Así que si no lo tienes, mejor déjalo para otro rato.

“No he conocido un mundo con más oportunidades como este para comunicar con cualquier tipo de audiencia”

No existen las recetas milagrosas. Ni tampoco los productos milagro. Y los mecenas son pocos y tienen tantas opciones donde elegir… La Cultura y por supuesto la Literatura –sí, con mayúsculas– , no pueden ni deben estar bajo el paraguas del Estado:  demasiada responsabilidad para dejarla en la opción política de turno.

Así las cosas…

Existen buenas y excelentes herramientas de comunicación hoy en día. En mi vida profesional no he conocido un mundo con más oportunidades como este para trasladar mensajes, para comunicar con cualquier tipo de audiencia. Es cierto que las mejores herramientas para conseguir buenos resultados y rápidos son muy caras  para un escritor emprendedor (que se dice ahora). Y si no son caras resultan un tanto inaccesibles porque el retorno de la inversión puede convertirse en un zarzal. Pero existen otras (gratuitas o muy económicas) que bien utilizadas generan buenos resultados.

Algunos escritores han tirado la toalla de la promoción y han decidido acogerse bajo el paraguas de grandes plataformas digitales a la espera de que la sombra de sus algoritmos les den cobijo. Pero como dice una salsa de Ramito que popularizó Celia Cruz: no hay cama pa’ tanta gente. Y encima no paran de llegar más.

“Para ninguno de estos “perfiles tipo” está pensado este blog. Ni para esos ni para los que lo saben todo”.

Otros, resignadamente, caen en brazos de editoriales que les ofrecen porcentajes exíguos y una popularidad remota. Pero el peso de la promoción termina siempre en la misma mochila.

Hay quien espera que se cumpla la fábula del mecenas, que aparezca el Max Perkins de turno, y mientras, dibuja ondas en el agua. También los que se ponen en manos de la suerte. Y por supuesto a los que les importa un pimiento: escriben, escriben y si hay que dejarlo en un cajón, se deja.

Finalmente no podría olvidarme de los que les va bien. Si echo un poco de tiempo seguro que consigo contarlos a todos.

Para ninguno de estos “perfiles tipo” está pensado este blog. Ni para esos ni para los que lo saben todo.

El tiempo.

En el rato que llevo entre escritores, me ha sorprendido este detalle. Cómo es posible que una persona tenga la paciencia de invertir 5 años de su vida en la preparación de una carrera universitaria o técnica superior…. O simplemente sea capaz de invertir al menos 6, 8 o 12 meses en escribir una novela… Y sin embargo espere resultados inmediatos en la promoción de su obra, ese niño al que tanto le ha costado concebir y que en su concepción se ha dejado tanto pellejo…

Pues esos resultados dependen en qué estadio se encuentre la carrera de ese autor: si ya es visible, si ya tiene un público… Vamos, si es conocido o no. Difícilmente va a vender si no se ha ganado la confianza de al menos un sector de sus lectores potenciales. Ese es el principio.  Y si ya ha alcanzado esa etapa, tendrá que competir con las novedades de los autores conocidos. Así que si eres un autor sin paciencia o con demasiada prisa, este tampoco es tu blog.

Tampoco vas a encontrar técnicas invasivas o abusivas de publicidad o marketing, o manipulaciones de contenidos.

Sí vas a tropezar con la sinceridad, la claridad y la brevedad: son píldoras de comunicación, no ensayos ni tesis. Existen otros foros para eso.

“Aconsejo huir de las dictaduras de las tendencias, –salvo que la hayas generado tú–. Son demasiado peligrosas”

Y, ¿ qué más?

En 40 años dedicado a la Comunicación he comprobado que la dos preguntas más importantes que encierra un mensaje son estas: por qué y para qué. Dos cuestiones que nunca he dejado de plantearme. Luego existe una tercera más o menos oculta, –pero eso es deformación profesional–: ¿a quién beneficia o a quién perjudica? Estos interrogantes, si he sabido darles respuesta, me han regalado las claves de la trastienda de la información.

Habitualmente la comunicación no encierra más misterio que ese: hacer las preguntas adecuadas, obtener las respuestas acertadas y comunicarlas correctamente. Añado el consejo de huir de las dictaduras de las tendencias, –salvo que la hayas generado tú–. Son demasiado peligrosas. Pero esto solo es un consejo.

Los mensajes superficiales arrancan muchas carcajadas o una fama efímera, pero suelen sufrir de una vida muy corta. A nosotros nos gustan los mensajes de larga duración, los que enraizan.

La explosión cibernética en su origen ha atraído con gran fuerza una enorme proliferación de este tipo de historias. Pero las cosas se caerán por su propio peso. Tras una enorme explosión o revolución surge una segunda fase de sedimentación y asimilación. Y no tengo datos, pero me-da-me-da que esa segunda fase está al caer.

Y finalmente encontraréis mucho inbound y poco outbound. Somos más de seducir y convencer, que de perseguir y atrapar. Sabemos que necesita más tiempo y dedicación, pero no nos importa.


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