El escritor necesita definir su lector literario

Habitualmente, una de las tareas pendientes del escritor para promocionar sus obras es definir su lector literario. O dicho de otra manera, su público objetivo.  Si no sabes a quién te diriges, ¿cómo vas a conectar con él? ¿Por azar? O como se decía en mi niñez, ¿por carambola? Necesitas tener presente un modelo, un perfil que reúna la mayor parte de las características de tu lector, ya sea imaginario o por que los personifiques en alguien en concreto.

Ahora es cuando me dices eso de que es tú escribes para todo el mundo, que tú quieres ser universal. Pues bien, para llegar hasta ahí, tienes que empezar por algo más modesto.

El primer paso para definir tu lector es lo que escribes: género literario, lenguaje que utilizas, temática que abordas…  Por ejemplo, si tu fuerte es la literatura policíaca seguramente a tu lector le interesan las noticias de sucesos, los programas de tv propios o sus revistas especializadas.  Otro ejemplo, generalmente a la gente que le gustan las aventuras también suelen viajar. El lenguaje que utilizas también define a tu lector: tipo de preparación académica, nivel de vocabulario, lugares de residencia… Cada temática que abordas también tiene un tipo de público, pero no todo ese público lee y de ellos sólo una parte son tus lectores.

La mayor parte de tus seguidores en redes sociales son lectores pasivos y ocasionales, es decir, no los conoces y no los tienes fidelizados

Una vez que tienes definidos los aspectos generales de tu lector, ya sabes cómo hablar con él y qué le gusta. Ahora tienes que ir a buscarlo y uno de los lugares más comunes son las redes sociales. Y eso te lleva a una segunda fase. Cada red social está especializada en un tipo de público distinto. Por ejemplo, es difícil encontrar lectores jóvenes en Facebook, han emigrado a Instagram o Snapchat por  citarte dos de ellas. Cada red social necesita un tratamiento distinto del mismo contenido porque el público, sus gustos y sus hábitos también lo son.

La mayor parte de tus seguidores en redes sociales son lectores pasivos y ocasionales, es decir, no los conoces. Qué quiere decir esto: que raramente te darán un me gusta o compartirán tu post o tu tuit, salvo que realmente les hayas conquistado. Pararán el scroll de su móvil o su ordenador no sabes si dos segundos, 5 o 10. Ese dato no te lo dan las analíticas de las redes. Tampoco sabrás si les ha llamado la atención la foto que pusiste o el texto.

Algunos seguidores en redes se convierten en lectores activos: son los que interactúan contigo. Pero repito la mayor parte son pasivos y para fidelizarlos necesitarás una web, me creas o no. El lector que cliquea o linkea un post en redes y entra en tu web, muestra un interés. El que entra en tu web y lee más de uno de tus post, te lo estás ganando. Seguirá siendo un lector pasivo, pero lo estás conquistando. Y ahí, en la web si esta no es un subdominio, sí tienes herramientas de análisis más completas.

La conversión en ventas de los autores autopublicados es de las más bajas que existen y no se debe a que se lea poco o mucho

Entramos pues en el complicado campo de las analíticas. Aquí es donde se toman las decisiones importantes y se cometen los grandes errores: en su interpretación. La práctica más recomendable es el ensayo-error-corrección del error, ensayo-error, etc… Mientras, vas definiendo los mejores mensajes y los mejores contenidos, los que realmente conectan con tus lectores, y vas viendo los resultados.  Las grandes empresas también estás sometidas a estas prácticas. No se escapan ni los medios de comunicación de masas. La diferencia es que ya han cometido muchos errores y sus índices de conversión –o si lo prefieres, de acierto–, son mucho más altos.

Según mi experiencia y  los datos que me han ofrecido las analíticas durante estos años junto a los escritores, la conversión en ventas de los autores autopublicados es de las más bajas que existen y no se debe a que se lea poco o mucho. Se necesitan alcanzar 10.000 personas para que cliqueen o enlacen 100. De esas, el 90 por ciento no soporta 30 segundos de lectura. Y hacen falta 100 de los restantes para conseguir entre 1 y 5 descargas de ebook. (Del papel, ni hablamos).  Y eso cuando el autor es más o menos popular. Existen excepciones, algunas las conozco, pero no voy a dar datos. Tampoco voy a hablar ahora de los fracasados atajos.

La conclusión por tanto debería se sencilla. Hay que trabajar mejor los mensajes y los contenidos, y dirigirlos a las personas apropiadas. Por falta de material no es, hay mucho, bueno y muy variado, pero está desaprovechado.


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