Estrategias eficaces de comunicación con el lector

Una comunicación efectiva con el lector necesita estrategias eficaces. El autor debería generar un hogar, un lugar amable donde el lector se sienta cómodo, dispuesto a pasar el rato en una charla amena con ese escritor y donde tenga todo lo que necesita a mano para saber quién es y qué escribe. No puede o no debe ser “un aquí te pillo aquí te mato comercial”. No son zapatos, son libros. Y ahí debe empezar la diferencia.

Pero no suele ser así. Habitualmente la promoción del escritor y de su obra no obedece a una estrategia de comunicación determinada. Más bien es la técnica que definía uno de mis maestros de juventud como “la de matar moscas a cañonazos”.  Alguna cae.

Las editoriales dejan en manos del departamento comercial qué obras sí y qué obras no, y el escritor auto-promocionado, auto-publicado y auto-gestionado retuitea, retuitea y retuitea; sigues y te sigo; me gustas y te gusto… Repite hasta la saciedad un mensaje universal que con pequeños matices es el mismo de todos los escritores. Concluye ese batiburrillo con otra queja universal: no tengo ventas. Y si las tiene, tengo suerte. O en última instancia lo deja en un “ya funcionará el boca a boca”. Ha hecho un sancocho donde ha mezclado todas las técnicas de la comunicación y del marketing, y espera resultados.

No suele existir un conocimiento de su público objetivo, ni de sus hábitos, ni de sus gustos… Ni mensajes eficaces ni contenidos de calidad diferenciadores. Etc, etc. Es más, ejecutan con displicencia la dispersión de los mensajes, cuando habitualmente lo que necesitan para ser eficaces es la concentración. Un ejemplo: es como intentar cazar al comercial ese que cada día está en una ciudad distinta y en un hotel distinto.

Existen buenas y malas estrategias de comunicación. Las buenas se reafirman y se potencian. Las malas se corrigen y se redirigen. Lo que no puede haber es una no estrategia…

Existen, hasta donde yo sé, 47 redes sociales para escritores en español. Habitualmente el auto promocionado utiliza dos, y no le da la vida para tanta gente y tanto compromiso de grupos y más grupos de afines y desafines, comentarios en Amazon y compromisos cibernéticos varios.

Me dirás que este último párrafo entra en contradicción con el anterior. Pues no. Planificas tu presencia en esas 47 redes y haces trabajar a las máquinas para que te manden el tráfico a tu web. Allí , en tu casa, recibes a tus lectores, los agasajas, les invitas a comentar contigo y si lo desean les señalas en qué estanterías tienes tus libros. Eso sí, preocúpate de tener tu casa (tu web, tu dominio) limpia y bien ordenada, acogedora.

Y ahora me dirás: “Ah, ¿era eso? Yo ya tengo mi página de Facebook” O… mi blog en Blogger. Ninguna de los dos es tu hogar. Es como estar en una casa de huéspedes: te dejan una habitación con baño, comedor y servicio de lavandería compartido, pero no es tu casa. Y si el dueño se jubila te deja sin habitación.

Por eso os pareceré cansino cuando digo que un escritor debe articular su estrategia en torno a su propia web, decidir cómo quiere tener decorada y ordenada cada una de sus habitaciones, sobre qué cimientos piensa instalarla, con qué  vigas y paredes maestras…

Existen buenas y malas estrategias de comunicación. Las buenas se reafirman y se potencian. Las malas se corrigen y se redirigen. Lo que no puede haber es una no estrategia… Bueno, sí. Puede haberla pero no esperes resultados.


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