El sentido de la oportunidad, no el oportunismo

El sentido de la oportunidad, no el oportunismo, es un concepto que se trabaja mucho en ese viejo oficio que es el periodismo, pero sin embargo es un concepto muy práctico que creo que debería aplicar el escritor para ampliar sus audiencias.

El escritor tiene el deber social de convertirse en líder de pensamiento y eso le exige mayor esfuerzo y dedicación

He comprobado a lo largo de mi vida que esta máxima tiene una efectividad pasmosa: se trata de estar en el sitio oportuno en el momento oportuno. Esa vieja y efectiva sentencia se ha sustituido en la actualidad por la provocación y en ocasiones el insulto. En estos últimos casos y para que se me entienda, cuando lo hace un niño decimos: es que está llamando la atención. Pero a mi juicio este segundo sistema tiene menor calado, menos vida y menos recorrido.

Os voy a poner un ejemplo con el que vais a comprender lo práctico que es ese sentido de la oportunidad. Fernando Aramburu ha escrito siempre divinamente, desde antes de que yo tuviera uso de razón. Fue vanguardia literaria, y no solo literaria, desde su más tierna juventud. Pero no ha sido hasta que ha publicado Patria que ha tenido un éxito sin precedentes. Yo lo achaco al sentido de la oportunidad. No al del autor que, a mi juicio, simplemente estaba realizando una catarsis sin tener en cuenta los tiempos, sino al de la editorial que vio que era hora de hablar de lo que hasta ahora se había callado, que era buen momento, y que el autor que lo hacía era perfecto.

No es necesario marcar la tendencia de un contenido. Si bien sí se pueden aprovechar los contenidos que marcan la actualidad

Sin embargo no es necesario, ni tampoco se puede siempre, marcar la tendencia de un contenido. Si bien sí se pueden aprovechar los contenidos que marcan la actualidad. No improvisando una opinión sobre esa actualidad, sino profundizando más allá de lo visible o superficial, más allá de las tertulias de la retórica. El escritor tiene el deber social de convertirse en líder de pensamiento –o al menos, intentarlo–, y eso le exige mayor esfuerzo y dedicación.

Hay que aprovechar la oportunidad sin ser oportunista.

Tampoco se trata de decir ya os lo decía yo en mi novela. Se trata de recuperar el argumento, actualizarlo y sintonizarlo con la realidad o la noticia del momento. Generar un contenido nuevo que se suma a esa novedad, enriquecerla y sacarle un valor añadido a un trabajo previo que ya habías hecho: de documentación, de análisis, de relato o incluso, si un personaje de tu novela, tiene un discurso cuyo contenido pueda sintonizar con la noticia del momento.

Y si el mensaje oportuno que puedes aportar, suma mejor que si resta, si construye mejor que si destruye. Hay que aprovechar la oportunidad sin ser oportunista.


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