He observado estos días en redes sociales un proceso de pánico, generado habitualmente por un diablo con patas de cabra que responde a las siglas GDPR, el nuevo reglamento comunitario de protección de datos. Vivimos estos días con el GDPR en los talones. Pero debemos recordar que la finalidad última de este “demonio” no es otra que proteger los datos sensibles del consumidor. En nuestro caso, de nuestros queridos lectores. Esos datos se han visto expuestos de una manera evidente (y añado, peligrosa) por grandes multinacionales. Nos toca ahora hacer nuestra parte.

La vida me ha enseñado que el miedo procede del desconocimiento y que muchas veces se convierte en indignación. Esa clase de indignación que nos nubla la mente y que acaba con lo que hemos construido con tanto esfuerzo. Con este post intento serenar un poco los ánimos y devolver las aguas a cauces más tranquilos.
Hasta donde yo sé, los escritores no manejáis información “sensible”. No pedís ni afiliación política ni religiosa. Ni usáis cámaras de vigilancia, ni tenéis empleados que puedan vender vuestros datos a las grandes empresas, ni menores de edad… Ni tampoco os dedicáis a pasar información sensible a otros autores…

Cuando surge una gran demanda, inmediatamente aparece una gran oferta. A los últimos que le interesa que vuestros blogs desaparezcan es a quien los ha hecho posibles, vuestros proveedores

Como mucho os proveen de geolocalizaciones o IP que no sabéis donde están y cómo manipular, vuestros lectores os dejan algún comentario en el blog con no más de una dirección email y un nombre. La mayor parte de las veces ni siquiera el apellido. Es más, algunos no tenéis ni proveedores de servicios de internet. Muchos, ni dominio propio. Tenéis un subdominio en Blogger o WordPress, o similar. Los más avanzados enviáis newsletter a vuestros lectores de vez en cuando para contarles vuestras novedades editoriales o poco más. Así que difícilmente tampoco vais a incurrir en el spam. Dudo mucho que seáis objeto de la Agencia de Protección de Datos. Y la ciberseguridad no es responsabilidad vuestra, sino de vuestros hosting y desarrolladores web que habéis contratado.
Si necesitáis una escusa para acabar con ese blog que tanta lata os daba, pues bien ya la tenéis. Pero si pensáis que es una herramienta útil que os comunica con vuestros lectores, no vais a tener que dedicar más tiempo que el que dedicáis a las redes sociales.

Y así por ejemplo la última actualización de WordPress (la versión 4.9.6) os ayuda a generar una página de Política de privacidad.

Existe más que una ley, un axioma que funciona mejor que un algoritmo. Cuando surge una gran demanda, inmediatamente aparece una gran oferta. A los últimos que le interesa que vuestros blogs desaparezcan es a quien los ha hecho posibles, vuestros proveedores: Blogger, WordPress, Mailchimp, WooCommerce (si lo usáis), Google Analytics, etc. Esas empresas son las que os van a facilitar las soluciones, soluciones sencillas que con un poco de tiempo y algún rato de desesperación os va a permitir resolver vuestra política de privacidad.
Y así por ejemplo la última actualización de WordPress (la versión 4.9.6) os ayuda a generar una página de Política de privacidad. Si no la tenéis de antes, que deberíais, podéis crear una página nueva en la que ya incluyen los textos generales que afectan a todos. Suma una guía para añadir los datos específicos de cada uno. Si ya la teníais, que es lo suyo, añadirá los aspectos nuevos del temible GDPR.

Llegamos a vuestro mayor quebradero de cabeza, el que os afecta prácticamente a todos: los comentarios en vuestro blog o web

Los que usáis newsletter con Malchimp, lo mismo. La empresa americana más conocida de envío de mailings, también ha creado herramientas que facilitan la adaptación, y no se han cansado de publicitarlas. Google Analytics te abre ventanas de color amarillo chillón para que actualices el consentimiento informado y el tiempo de duración de los datos guardados. De las redes sociales, ni os hablo. Han estado machacando desde hace un mes. Y en cualquier caso, los datos son suyos. A vosotros nos os facilitan ninguna información sensible.
Y así llegamos a vuestro mayor quebradero de cabeza, el que os afecta prácticamente a todos: los comentarios en vuestro blog o web. WordPress en su nueva versión os da la posibilidad de exportar los datos personales o borrarlos. Y supongo que el resto de los desarrolladores WEB se habrán ocupado de lo mismo o lo harán. Pues exportáis la lista, la importáis por ejemplo en Mailchimp. Antes os abrís una cuenta. Son gratuitas hasta las 2000 direcciones. Y les decís a vuestros lectores que os den el consentimiento tácito, que el anterior no vale, y dejáis una vez más que los proveedores trabajen.


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