audiencias insobornables, lectores exigentes

El escritor se enfrenta a audiencias insobornables y lectores exigentes. Además de insobornables resultan por naturaleza infieles. Captar el interés de un lector, un oyente, un televidente… es un trabajo de chinos. Si además tu contenido es previsible, no ha generado ningún tipo de intriga o curiosidad, no te va a dedicar ni el segundo (o los dos segundos) que necesita para pararse en la foto que acompaña al post. Fidelizarlo es todavía más difícil. Si lo que trabajas además es lo que yo llamo una audiencia artificial, olvídate. El lector es exigente con los contenidos y está en su derecho.
Voy a poner un ejemplo práctico rescatado del baúl de mi experiencia. Lo voy a hacer de la mano de uno de los periodistas y comunicadores que más respeto: Pedro Piqueras, director de informativos de Telecinco. Espejo público fue un invento suyo producto de la injusticia y superado con determinación (no voy a dar detalles, voy al grano). Lo sacó adelante en un horario en el que entonces nadie creía, con un contenido (informativo) por el que nadie apostaba un duro y con un equipo de mínimos muy voluntarioso pero escaso.

Los escritores conseguís algo muy difícil: sois capaces de mantener el interés durante 300 páginas, pero sin embargo os cuesta un mundo hacerlo durante 5 segundos

Tenía un concepto que no se cansaba de transmitir a su equipo. Imagínate al televidente (en tu caso, lector…), con un mando a distancia sujeto en la mano, tumbado en el sofá y con el biorritmo por los suelos. En el momento que no le interese lo que le cuentas, hayas perdido su atención, en ese microsegundo le dará a otro botón y le habrás perdido. Si no quieres que te pase eso, tienes que mantener su interés durante cada segundo de los 7 minutos que dura tu reportaje. Espejó público llegó a superar en sus 2 primeros años audiencias de más de 4 millones de personas, con shares próximos al 30 por ciento de la audiencia total.

Los escritores conseguís algo mucho más difícil: sois capaces de mantener ese interés durante 200, 300 o 500 páginas, pero sin embargo os cuesta un mundo hacerlo durante dos, 5 segundos o un minuto y medio que se tarda en leer un un tuit o un post. En contra tenéis el lastre del imaginario global que considera que la Cultura en general, y por tanto la Literatura, es aburrida. (Se empieza ya en la escuela torturando a los infantes y sobre todo a los bachilleres con lecturas de clásicos que con un poco de suerte no podrán asimilarse hasta los 30 años).

El problema suelen ser los atajos, el miedo a perder a ese lector, y entonces lo mandamos directamente al link de ventas

Ahora me dirás: Vale, eso ya lo sé, pero ¿qué puedo hacer? Déjame que te conteste a la gallega, ¿eres capaz de mantener el interés de la lectura una semana y no lo eres de hacerlo durante un minuto y medio?¿Realmente no puedes generar intriga o el interés de una audiencia global, con 150 o 200 caracteres?¿Crear suspense con 400 palabras? Estoy convencido que si revisas los contenidos de tu novela, vas a encontrar elementos y contenidos que sintetizados pueden cumplir esa función.
El problema suelen ser los atajos, el miedo a perder a ese lector, y entonces lo mandamos directamente al link de ventas. Y eso, el lector lo sabe, es previsible. No desea que le vendas nada. Tienes que conquistarlo, seducirlo con buenas artes, sin engañarlo, sin generar falsas expectativas o expectativas frustadas o frustrantes. Y permitirle que te descubra, que pase de una página a otra de tu web o blog, que te conozca, y después ya decidirá si quiere leer tu libro o no. Entonces, empezaremos a hablar de fidelización.

¿Te apetece que te hable del nuevo algoritmo de Facebook?

Si es así, deja un comentario en este post y dinos que te interesa más de ese algoritmo. Ya te avanzamos hace semanas que después de la ‘crisis’ de las “fake news” o noticias falsas, las redes y los buscadores priman la calidad de los contenidos sobre la cantidad, pero podemos contarte más cosas.


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