No se puede llamar la atención de un medio de comunicación, si no se ha conseguido primero “seducir” a la calle

 

Existe una palabra que suele generar reacciones similares en los directores de contenidos y jefes de sección de los medios de comunicación: libros. Suele ir acompañada de una expresión ocular de tremenda sorpresa, un resoplido inquietante y una pregunta con tono acusatorio: ¡¿Un programa de libros?! ¡¿A quién interesa un programa de libros?! Con ellos es mejor utilizar otra palabra más acorde: “Tengo una historia”. Son más receptivos. Ahora me explico.

Todo lo que no interesa a la calle, no puede nunca jamás interesarle a un medio de comunicación

Voy a matizar. No es que los responsables de comunicación tengan aversión a la Literatura o la Cultura. Hablo en líneas generales, por supuesto. Más bien están convencidos de que el público en general no está interesado en ella. Y todo lo que no interesa a la calle, no puede nunca jamás interesarle a un medio de comunicación. No atrae audiencias. El concepto educativo en los medios generalistas ha sido casi totalmente desterrado hasta –desgraciadamente– de los medios de comunicación del estado  con vocación de servicio público.

Es cierto que determinados autores suelen estar más o menos solicitados por esos medios, pero sólo son aquellos que cumplen una de estas premisas: o tienen ya una audiencia, unos seguidores, unos lectores, lo suficientemente atractivos para los medios, o son gurús del género o sector que sea y sus contenidos van a misa, o han hecho espectáculo de su vida o de su literatura.

¿Qué puede hacer entonces un autor “independiente” y “desconocido” para atraer la atención de los tan codiciados mass media o medios de masas?

¿Qué puede hacer entonces un autor “independiente” y “desconocido” para atraer la atención de los tan codiciados mass media o medios de masas? Primero, identificar si el medio de comunicación al que pretende llegar, tiene compromisos editoriales. Si es así, el escritor que no está amparado de una “editorial de confianza” lo tiene bastante difícil. Después, o bien la novela que debemos presentar o bien el autor deben tener una “buena historia” que contar y junto a ella debe ir un buen titular. Debe ser oportuno: el contenido de esa novela o su documentación, o desvelar al menos un dato desconocido pegado a la actualidad, o tiene un planteamiento original.

Pero sobre todo y ante todo, la máxima a seguir es esta: no se puede llamar la atención de un medio de comunicación, si no se ha conseguido primero “seducir” a la calle. Quizás esto responda también a esa pregunta que tantos autores se hacen en público cuando llegan las ferias de libro y las colas de firmas las okupan –sí, con k– los youtuber de moda o los famosillos de turno.

Así que  una vez más el escritor “desconocido” que se autopromociona debe esforzarse y echarle mucha imaginación. Cada vez que presenta una nueva novela, si quieren alcanzar a esos “codiciados” medios de comunicación, debe plantear una presentación original, novedosa y debe pensar en cómo se metería en el bolsillo a su público, a sus lectores y los que no lo son. Si llama su atención, está más cerca de un estudio de radio, un canutazo de tele  o de una entrevista de Prensa. Lo del plató televisión, es otra historia.


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